Un equipo herido de gravedad, un entorno inflamable y una pequeña bestia negra como invitada. El Mallorca-Athletic de este sábado tiene todos los elementos de una película de terror. El conjunto balear, acuciado por las necesidades y asfixiado por el peso de la clasificación, abrirá la verja de la segunda vuelta con uno de los partidos más delicados de la era Jagoba Arrasate. Y solo le sirve la victoria. El problema es que para conseguirla deberá echar abajo una pared que ha sido incapaz de atravesar en los últimos cuatro años, el tiempo que lleva sin ganarle a un Athletic que le tiene tomada la matrícula.