Eugene Cernan pudo haber sido el primero en caminar por el suelo lunar, cuando en Apolo X creyó capaz el alunizaje aunque el objetivo de la misión fuese otro. Terminó siendo, en 1972, el duodécimo astronauta en pisar la luna y el último. Antes de emprender su regreso a la tierra, dejó tres marcas en el polvo del satélite natural. La historia de un hombre y su duda: ¿la gloria o el destierro?