Los bares de barrio, dice el dramaturgo Juan Mayorga, son como plazas mayores: «un lugar donde puede ocurrir cualquier cosa buena o mala, en el que puede entrar un ángel o un demonio». Esa mirada al espacio cotidiano inspira Los yugoslavos, obra en la que el autor recrea un bar de Chamberí con manteles de papel, banquetas altas, vasos, tazas y botellas de pacharán y Anís del Mono que recuerdan a los bares españoles de siempre.