Condromalacia Rotuliana

Ir cumpliendo años trae consigo el contacto con decenas de palabras nuevas. La edad no aporta sólo más experiencias ni mayor capacidad para separar el grano de la paja, también nutre el habla de vocablos insospechados. Bien es cierto que dichas adquisiciones suelen ir más ligadas al campo semántico médico que a cualquier otro. Fíjense en sus rodillas, sin ir más lejos. Las hay de todo tipo: aplanadas, alargadas, disimuladas, imponentes, hacia dentro, hacia fuera, pequeñas como trufa de perro chico. Sin embargo, todas se dirigen a un destino común y en él nos encontraremos: la condromalacia rotuliana.