Las reservas de agua en Baleares han subido un punto en diciembre, situándose en el 49% de su capacidad. Aunque la cifra mejora los datos de noviembre, se encuentra tres puntos por debajo del 52% registrado en el mismo mes del año anterior, cuando se aplicaron restricciones importantes. Pese a ello, el director general de Recursos Hídricos, Joan Calafat, ve un "cambio de tendencia" en el largo ciclo de sequía gracias a las generosas lluvias del último mes. El director general ha explicado en COPE Mallorca que la recuperación de los acuíferos no es inmediata. Según sus palabras, "podemos ver que tarda en llegar el agua a los acuíferos semanas, incluso meses". No obstante, los efectos positivos ya se aprecian en islas como Ibiza, que ha pasado del 27% de reservas en septiembre al 48% actual, mientras que en Menorca llovió el doble de la media histórica. Para afrontar la temporada turística con "cierta tranquilidad", la estrategia del Govern se basa en utilizar al máximo la capacidad de desalación para "dejar descansar los acuíferos". Esta medida se combina con la recarga artificial y la inauguración de la primera desaladora modular en Sant Antoni (Ibiza), una planta piloto que aportará 1.000 metros cúbicos diarios en una isla con una dependencia de la desalación del 70%. Pese al optimismo, persisten puntos críticos. Históricamente, Ibiza ha sido la zona más conflictiva, y en Mallorca, el Llevant y el Pla sufren problemas de intrusión salina y contaminación por nitratos. A la vez, se trabaja en soluciones estructurales como la extensión de la red en alta y cinco proyectos de reutilización de agua para recarga de acuíferos. Calafat también ha subrayado el esfuerzo para reducir las pérdidas de agua en las redes de abastecimiento. "Toda esta agua que vamos a dejar de perder es el mejor recurso que vamos a recuperar", ha afirmado. Este trabajo ha permitido disminuir el agua no contabilizada desde casi el 30% en 2020 hasta el 22% con el que se cerró 2023.