El Tribunal Supremo ha obligado al Gobierno a regular y compensar económicamente el servicio de reparto a domicilio de las bombonas de butano. Así lo ha analizado el periodista Alejandro Requeijo en la sección 'La píldora económica' del programa 'Herrera en COPE'. El fallo judicial exige al Ministerio para la Transición Ecológica aprobar en un plazo máximo de seis meses la normativa que regule el coste de este servicio obligatorio. Se trata de una sentencia de gran calado, ya que en España se estima que unos ocho millones de hogares (un 22 % del total) todavía utilizan el butano para cocinar o calentar sus viviendas. La decisión atiende el recurso de las grandes distribuidoras, encabezadas por Repsol y DisaGas, que denunciaban que el Ejecutivo les obligaba a realizar el reparto sin definir una compensación. En concreto, DisaGas reclamaba 16,6 millones de euros. El fallo del Supremo llega después de un final de 2024 marcado por el tenso conflicto laboral de los repartidores, que llegaron a realizar paros temporales en noviembre y diciembre. La principal reivindicación del sector sigue siendo la modificación de la Orden IET/389/2015 para que “se ajuste la comisión por bombona repartida”, ya que actualmente operan con márgenes mínimos. El motivo de las huelgas era puramente matemático. Según la Federación Española de Gases Licuados de Petróleo, repartir una bombona a domicilio cuesta a las distribuidoras cerca de 3,70 euros entre gastos de personal, vehículo y cargas sociales. Sin embargo, la comisión de venta se mantuvo congelada durante mucho tiempo en torno a los 3 euros, lo que provocaba que el servicio se realizara prácticamente a pérdidas. Pese a la precariedad denunciada, el salario medio de un repartidor de butano en 2025 se ha situado en 1.522 euros mensuales brutos, lo que equivale a 18.264 euros anuales. Esta cifra se mantiene por encima del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), fijado en 1.184 euros al mes para este año, aunque muchos trabajadores complementan sus ingresos con propinas, un extra no oficial que varía según la zona. La profesión, sin embargo, conlleva unas exigencias físicas notables que no siempre se ven reflejadas en la nómina. Los repartidores deben estar en forma para mover envases que, llenos, pesan casi 30 kilos, además de exponerse a las inclemencias del tiempo. En los últimos años, al puesto se ha añadido el requisito de disponer del carnet ADR básico para el transporte de mercancías peligrosas. Aunque la imagen del repartidor cargando la bombona al hombro sigue muy presente, el sector se ha modernizado. Hoy en día, muchos profesionales gestionan los pedidos a través de WhatsApp, páginas web y aplicaciones, optimizando así las rutas. El butano sigue siendo una fuente de energía principal para más de seis millones de hogares y negocios de restauración, que valoran pagar solo por lo que consumen. Con el precio de la bombona de butano regulado en 16,64 euros (datos de enero de 2025), el sector sigue de cerca los pasos del Gobierno. Tras las movilizaciones, el servicio a domicilio funciona con normalidad, pero la sentencia del Supremo será clave para garantizar la viabilidad futura de un trabajo que define la vida de muchos barrios.