Aparecen en el Guadalquivir el fundón con las espadas sustraídas a Javier Zulueta

Las espadas del torero sevillano Javier Zulueta , sustraídas hace ahora tres meses, han aparecido finalmente en el río Guadalquivir , en la orilla de Triana , a escasos metros del lugar donde se encontraba estacionada la furgoneta desde la que fueron robadas. Una noticia tan esperada como inesperada que pone fin a un episodio especialmente doloroso para el diestro y su entorno. El robo se produjo tras el festival taurino celebrado el pasado mes de octubre en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla , un festejo de carácter benéfico a favor de las hermandades de San Bernardo y El Amor , cita anual con la solidaridad entorno a la fiesta de la hispanidad, que reunió a numerosos profesionales y aficionados en el coso del Baratillo. Fue precisamente tras aquel compromiso cuando el torero denunció la sustracción de su fundón —que perteneció a Javier Zulueta padre en su etapa como novillero— con todas las espadas en su interior. El hallazgo se ha producido durante las labores de limpieza que realizan de manera habitual los operarios del Puerto de Sevilla en las riberas del río. Fue Fernando Bermejo quien localizó el fundón prácticamente sumergido en su totalidad y consiguió recuperarlo, conteniendo en su interior todas las espadas , para hacerlo llegar posteriormente a su propietario. Según se desprende tanto del comunicado del propio torero como de la investigación policial, aún abierta, todo apunta a que el robo no tuvo un fin lucrativo, sino únicamente el de causar daño . El material no fue utilizado ni puesto en circulación, sino arrojado al río, donde ha permanecido durante meses hasta ser recuperado de manera fortuita. Ahora, tras su recuperación, las espadas deberán ser limpiadas y puestas a punto , un proceso necesario tras haber permanecido tanto tiempo sumergidas, antes de poder volver a ser utilizadas en el ruedo. «Gracias a Dios ha vuelto a mis manos y no ha acabado en el fondo del río» , señalaba Zulueta, que ha querido expresar públicamente su agradecimiento a todas las personas que difundieron la noticia en su momento y colaboraron activamente en la búsqueda. Un agradecimiento especial ha dirigido a Fernando Bermejo, cuya intervención resultó decisiva. La recuperación de las espadas cierra así un capítulo amargo y devuelve al torero unas herramientas que trascienden lo material para formar parte de su identidad profesional y emocional.