Detonan dos proyectiles de la II Guerra Mundial encontrados en una finca de Peñarroya-Pueblonuevo

Estaban en un deplorable estado de conservación, lo que entrañaba un riesgo de explosión fortuito La Guardia Civil ha procedido a la destrucción de dos proyectiles de artillería de calibre 105mm, usados en la II Guerra Mundial, localizados en una finca del término municipal de Peñarroya-Pueblonuevo. La Guardia Civil tuvo conocimiento el pasado día 7 de enero, a través de un aviso recibido por un particular en el Puesto de Peñarroya-Pueblonuevo, de que, en una finca ubicada en el término municipal de esa localidad, habían aparecido dos proyectiles, de unos 25cm de largo, en evidente estado de oxidación y deterioro. Inmediatamente, la patrulla de la Guardia Civil se desplazó y aseguró la zona formando un cordón de seguridad para, posteriormente, activar al Grupo de Desactivación de Explosivos (GEDEX) de la Comandancia de Sevilla, que se desplazaron a dicha ubicación. Los especialistas GEDEX de la Guardia Civil, una vez en el lugar del hallazgo, verificaron como dichos proyectiles, de 105 mm de calibre de tipo rompedor, se correspondían con los usados en la pasada II Guerra Mundial, encontrándose en un deplorable estado de conservación, generando un riesgo de explosión fortuito, por lo que acto seguido y con las medidas de seguridad pertinentes, desplazaron los proyectiles a un lugar seguro donde, tras verificar que la zona reunía todas las condiciones necesarias, procedieron a su destrucción in situ. La Guardia Civil recomienda ante el hallazgo de este tipo de artefactos, que, no se toquen, ni se muevan; ya que, aunque por su aspecto exterior puedan parecer viejos y oxidados, el mecanismo de activación podría estar en perfectas condiciones, así como el explosivo que llevan en su interior. Por lo que la actuación correcta es señalar debidamente su ubicación, evitar que otras personas puedan acceder al lugar y manipularlo para, inmediatamente, poner los hechos en conocimiento de la Guardia Civil a través del teléfono 062. Lo que no se debe de hacer bajo ningún concepto es recoger el artefacto, trasladarlo a otro lugar y, menos aún, a domicilios o espacios cerrados, donde una activación fortuita podría producir un gran estrago.