En marzo de 2021 falleció en Madrid a los 78 años y tras contagiarse de coronavirus Alfredo Fraile , el que fuera gran mánager, confidente y mano derecha del cantante Julio Iglesias , pero también uno de sus grandes decepciones. Los secretos que el empresario guardaba en su particular Caja de Pandora supusieron un auténtico quebradero de cabeza al artista. Fraile estuvo 15 años (de 1971 a 1986) como representante de Julio Iglesias, forjando la carrera de nuestra mayor estrella internacional. Eran como hermanos. Con él se fueron todos sus secretos , los confesables y los inconfesables, aunque los primeros perduran en forma de memorias ('Secretos confesables' se publicó en 2016) y los segundos, como leyendas. «A Julio le volvían loco las mujeres exóticas, especialmente latinas y mucho más si eran modelos o azafatas», relataba Fraile en su libro. «Era habitual que Julio invitara a multitud de chicas a pasar unos días en su casa de Miami. Por allí iban desfilando una tras otras. A veces se juntaban varias a la vez…». Al parecer, todas las chicas que eran cordialmente invitadas a desaparecer recibían un reloj Cartier. Julio tenía en casa una caja llena de esos carísimos regalos de despedida. «Le encanta coquetear y gustar, en eso es igual que su padre, lo lleva en el ADN. Es verdad que a las mujeres que le dejaban una huella especial solía regalarles un reloj. Yo era el encargado de comprarlos en la joyería de un amigo. Lo de las 6.000 mujeres es mentira. No ha habido ni 3.000 ni 1.000», sentenciaba, quitándole hierro al mito de 'conquistador' de Julio Iglesias . «Julio y yo íbamos al mismo colegio, nuestras familias eran amigas, así que teníamos mucha confianza . Pero cuando empezamos, no había un manual para llevar su carrera», reconocía Alfredo Fraile en una entrevista a Toni Garrido . «Llegamos a salirnos de la carretera en Murcia, descubrimos en Galicia pueblos que ni sabíamos que existían, fuimos a sitios donde nos pagaban en negro y contábamos los billetes bajo una farola, también sitios donde no pagaban y salíamos pitando… En esos años dormí más con él que con mi esposa». Así recordaba Alfredo Fraile los primeros años de una carrera que obligó al Libro Guinness de los Récords a crear una categoría exclusivamente para Julio Iglesias, el Guinness Diamante, para reconocer sus ventas millonarias. Cuando llegaron los tiempos de giras interminables y conciertos multitudinarios, la 'hermandad' se vio afectada por la actitud del cantante. Alfredo, que había visto cómo se comportaba Julio con su esposa y sus hijos, sintió que había llegado el turno de sufrir en sus carnes ese insufrible egoísmo que acompaña al divismo. Su ruptura sorprendió a la industria musical. La relación no volvió a ser la misma: mantenían un trato cordial, aunque a distancia. Algunas cosas les unían, otras les fueron separando con el tiempo: «hasta que al final fue como un divorcio» , confesó. El empresario rememoró cómo después de su ruptura se encontró casualmente en un aeropuerto con Julio y éste le abrazó. «'Gordo, no sé nada de ti, a ver si me llamas', fue lo que me soltó como si tal cosa. Luego me comentó que estaba mosqueado, porque yo iba contando cosas que él no había dicho. Julio es incapaz de pedir perdón , cuando realmente hay que hacerlo. Siempre digo que su problema es la inseguridad, siempre quiere algo diferente. Aunque, de no ser como es, no habría llegado donde está, así que esa inseguridad ha resultado positiva», dijo entonces. Y con respecto a sus afectos, lo tenía claro: «Aunque no debería ser así, yo hoy quiero más a Isabel Preysler que a Julio. Ella es más señora que él y lo que al final pasó con Julio y conmigo, lo sabía desde hacía tiempo. Julio no me traicionó, porque me lo esperaba. A mis 73 años, sé que hay cosas que no repetiría», aseguró.