Recomendamos a los futboleros que se quejan –a menudo con razón– de los arbitrajes que padecen los equipos modestos ante los grandes que ni se asomen a las grandes citas del balonmano internacional. Porque se ven cosas que dan hasta risa. El arbitraje que le perpetraron ayer a España, en su primer partido en el Europeo ante Serbia, fue un carrusel de decisiones caseras vergonzosas, sobre todo en penaltis escamoteados a los Hispanos y faltas en ataque y exclusiones perdonadas a los locales.