Se cumplen 20 días de protestas en Irán, un levantamiento popular que se ha topado con una brutal represión y un bloqueo absoluto de Internet durante los últimos nueve días. Esta situación sume en la incertidumbre y la angustia a los cerca de 10.000 iraníes que residen en España, muchos de los cuales, como la doctora Bita Hashtroody, llevan días sin saber nada de sus familiares. Hashtroody, que vive en España desde hace 25 años, ha expresado en el programa 'Herrera en COPE' la desesperación de su comunidad: "Muchísimas gracias por darnos la posibilidad de ser la voz de nuestra gente, que se ha quedado en un apagón comunicativo en el país". La falta de comunicación hace difícil ofrecer cifras exactas de víctimas, pero los testimonios que logran salir del país dibujan un escenario desolador. Una amiga de la doctora Hashtroody, que consiguió abandonar Irán el lunes, le relató una situación inimaginable, con cifras de fallecidos que oscilan entre 2.000 y 20.000 personas solo entre el 8 y el 15 de enero. "Es un masacre absoluto, con la gente con manos vacías frente a quienes la atacan con armas de guerra", ha explicado la médica, subrayando la valentía del pueblo iraní al afirmar que "es increíble la mirada que veía en la cara de gente, joven, anciano, hombre, mujer, hombro a hombro en la calle". A pesar de que la gente seguía saliendo a la calle, en los últimos días la presencia militar masiva con tanques ha reducido la movilidad. "En ciudades pequeñas no hay casa que no ha perdido uno o dos jóvenes", ha lamentado Hashtroody. El Ministerio de Exteriores español ha recomendado a sus nacionales abandonar el país, pero salir es una odisea, con algunos ciudadanos viéndose obligados a viajar por carretera hasta Turquía para poder tomar un vuelo. La comunidad iraní no duda de que el fin del régimen está cerca, pero considera imprescindible el apoyo internacional. "No lo dudamos, este régimen extremista tiene que cambiar", ha afirmado con contundencia Hashtroody, quien ha hecho un paralelismo con la Segunda Guerra Mundial: "No podían acabar con el nazismo sin la intervención de los aliados. Eso es lo mismo que está pidiendo el pueblo iraní". Además, ha recordado el caso del español Santiago Sánchez Cogedor, detenido en 2022, como un ejemplo del alcance de la amenaza. A este clamor se une el de Arsi, un ciudadano iraní residente en España desde hace 13 años, cuyo padre se encuentra en Irán y ha decidido quedarse para unirse al levantamiento. Arsi corrige la terminología: "Esto ya es una revolución, porque a diferencia de otras protestas, esta vez ha venido nuestro príncipe prácticamente a rescatarnos". Se refiere al príncipe heredero Reza Pahlavi, a quien una gran parte de la población ve como el líder que puede traer estabilidad al país tras la caída del régimen de los ayatolás. La esperanza de un cambio inminente se mezcla con la geopolítica. Mientras Washington valora una intervención militar, informaciones apuntan a que el ataque se ha detenido por petición de Israel y por la mediación de países árabes como Qatar, Arabia Saudita o Emiratos Árabes Unidos, que temerían las represalias de Teherán. Arsi se ha mostrado convencido de la necesidad de la intervención estadounidense: "Yo creo que Estados Unidos sí o sí debe intervenir". En medio del caos, el régimen iraní intenta controlar la narrativa a través de la propaganda, utilizando la inteligencia artificial y atribuyendo las protestas a ataques terroristas de Estados Unidos e Israel. "Es una gran mentira", ha sentenciado Arsi. Tanto él como la doctora Hashtroody mantienen la esperanza, pero son conscientes de la enorme incertidumbre y del peligro que corre su pueblo, que sigue en la calle "con las manos vacías".