Suave, ligera y muy versátil, esta crema de calabacín se adapta a todos los gustos. Puede servirse con un puñado de pasta pequeña o con picatostes crujientes para añadir textura. Es una receta ideal para introducir verduras en el día a día sin renunciar al sabor. Cremosa y equilibrada, funciona tanto como primer plato como cena ligera. Una opción sencilla que demuestra que comer sano también puede ser apetecible. Cubre con agua sin abusar (mejor quedarse corto y añadir si hiciera falta), tapa y deja cocer hasta que esté todo tierno. Así se prepara esta receta: Prueba a hacer esta receta y compártela en tus redes sociales con el hashtag #RecetasBrillantes . Para conocer más recetas como esta, consulta el menú semanal en Gurmé.