Así funciona Doria, el robot con IA que busca revolucionar la oftalmología en la sanidad pública

La inteligencia artificial llega a la sanidad pública para quedarse. El Hospital de Laredo en Cantabria ha incorporado recientemente a su servicio de oftalmología un robot de ayuda al diagnóstico con inteligencia artificial, uno de los cuatro únicos que operan actualmente en hospitales de toda España. Este avanzado equipo promete agilizar las consultas, realizar una exploración completa del ojo en apenas diez minutos y, sobre todo, ayudar a los especialistas a reducir las listas de espera y priorizar a los pacientes que más lo necesitan. El sistema, denominado Doria, consiste en la integración de varios aparatos de consulta oftalmológica en un solo equipo robotizado. Según explica la jefa de la sección de oftalmología del hospital, Carmen Revuelta, “es un sistema de diagnóstico oftalmológico robotizado basado en inteligencia artificial”. El proceso comienza con un técnico que posiciona al paciente, y a partir de ahí, el robot realiza de forma seriada y autónoma hasta 100 mediciones de diferentes parámetros del ojo. En una sola visita, el robot puede realizar una refracción para estimar la agudeza visual, tomar la tensión ocular, realizar fotografías de la parte anterior del ojo y retinografías del fondo del ojo sin necesidad de dilatar la pupila. Además, efectúa una topografía de la córnea, mide el estado del cristalino y realiza una biometría para el cálculo de la lente en cirugías de cataratas, así como una tomografía de coherencia óptica (OCT) de la mácula y del nervio óptico. Con toda esta información, un algoritmo de IA emite un informe que posteriormente debe ser “validado por un oftalmólogo” para tomar una decisión clínica, aclara Revuelta. La implantación de este sistema responde a una necesidad acuciante del servicio, que llegó a tener solo dos oftalmólogos para una lista de espera de aproximadamente 4000 pacientes nuevos por ver. Carmen Revuelta matiza que se trata de la lista de espera para la primera visita, no la quirúrgica. El objetivo de Doria es precisamente cribar esa enorme bolsa de pacientes. “Dentro de esas personas hay unas que tendrán una patología, pues menor, que pueden esperar y no les va a causar ningún problema, en cambio habrá otras personas que tengan una patología importante y que esa demora en la atención suponga un una merma en su en su enfermedad”. El robot, insiste la especialista, no sustituye al médico, sino que es una potente herramienta de triaje. La responsabilidad final siempre recae en el profesional sanitario, que interpreta los datos y decide el camino a seguir. La iniciativa de incorporar esta tecnología, según confirma Revuelta, partió de la propia consejería de Sanidad. “La verdad es que no he tenido que pelear mucho, porque la iniciativa fue de ellos”, comenta, y añade que el problema del hospital no es de dotación de medios físicos, sino de falta de especialistas, una carencia a nivel estatal. El sistema ha comenzado a funcionar esta misma semana en una fase piloto. No todos los pacientes son candidatos, ya que se requieren unas condiciones adecuadas de movilidad y colaboración. El estudio inicial se realizará sobre 800 pacientes durante aproximadamente dos meses. Los estudios de otros centros donde ya funciona, como el Hospital La Paz de Madrid, pionero en su uso, indican que este sistema “puede cribar al 40 por 100 de los pacientes que están en espera, y eso es una cifra muy importante”, señala Revuelta. El objetivo de este periodo de prueba es evaluar si el robot consigue mejorar de manera efectiva los datos de la lista de espera. Si los resultados son positivos, la jefa de oftalmología calcula que el equipo podría trasladarse a otros hospitales de la región. Para Revuelta, el avance es imparable y necesario: “Hoy en día la inteligencia artificial está avanzando mucho, no se le puede poner puertas al campo, y todo lo que nos ayude a progresar, pues es bienvenido”.