El dinero cunde menos en Alicante: así se ven golpeadas las familias de rentas bajas y medias

La inflación sigue siendo uno de los principales factores que erosionan el poder adquisitivo de las familias en la provincia de Alicante. El análisis del Índice de Precios al Consumo (IPC) entre 2020 y 2025 revela una situación especialmente preocupante, con niveles de inflación sistemáticamente superiores a la media nacional y una presión muy intensa en los gastos esenciales del hogar. A cierre de diciembre de 2025, la inflación se situó en el 3,3% en Alicante, frente al 2,9% del conjunto de España. Aunque la diferencia pueda parecer reducida, los expertos advierten de que se trata de una brecha persistente que acaba teniendo un impacto significativo en la economía doméstica, especialmente en los hogares con menos margen financiero. El repunte resulta aún más llamativo si se tiene en cuenta que en julio de 2025 la inflación había caído hasta el 0,1%. Desde entonces, el IPC ha vuelto a repuntar con fuerza en el último trimestre del año, consolidando una tendencia que penaliza el consumo y la capacidad de ahorro. El dato más alarmante se encuentra en el grupo de “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles”, que registra una subida del 10,4% interanual, muy por encima del índice general. Se trata de un gasto ineludible y difícilmente ajustable, que puede representar entre el 30% y el 40% del presupuesto familiar, especialmente en hogares de rentas bajas y medias. A este encarecimiento se suma el aumento del coste de la alimentación, con una subida del 4,8%, lo que refuerza el carácter regresivo de la inflación en la provincia. Ambos conceptos pueden llegar a absorber más del 50% o incluso el 60% del gasto mensual de muchos hogares alicantinos. Esta situación provoca que colectivos con rentas fijas, como pensionistas o trabajadores con salarios vinculados al IPC general, estén sufriendo una pérdida real de poder adquisitivo. Sus ingresos se actualizan en función del índice general, mientras que los costes básicos crecen a un ritmo muy superior en Alicante. Los datos confirman así que la inflación en la provincia no solo es más alta que la media nacional, sino también más desigual en su impacto, concentrando el esfuerzo económico en quienes tienen menos capacidad para absorberlo. Un escenario que condiciona el consumo, limita el ahorro y agrava las dificultades de acceso a la vivienda y a los suministros básicos.