Un total de 10 personas, en su mayoría mujeres, participan en Huesca en el Programa Experiencial de Empleo de la Fundación Cruz Blanca, una formación en atención sociosanitaria que se ha consolidado como una garantía de futuro. En su cuarta edición, el curso cuenta con una empleabilidad del 100 %, asegurando que los alumnos se incorporen al mercado laboral de manera inmediata tras finalizar su preparación. La alta demanda de profesionales en el sector sociosanitario es la clave de este éxito. Mientras que la media de empleabilidad de los programas experienciales de empleo del INAEM se sitúa en torno al 80 %, en esta especialidad se alcanza el pleno empleo. Esto provoca que los estudiantes, que además perciben un sueldo durante el curso, encuentren trabajo al día siguiente de completar su formación e incluso comiencen a recibir ofertas antes de terminar. La consejera de Empleo, Ciencia y Universidades del Gobierno de Aragón, Claudia Pérez, ha destacado la importancia de este modelo durante una visita al programa. "Al mismo tiempo que se forman tienen un trabajo remunerado y es importante porque tienen pleno empleo", ha manifestado, añadiendo que "en términos globales nuestros programas tienen un 80 por ciento de empleabilidad y programas como este la tienen del cien por cien". El programa selecciona a 10 alumnos que deben cumplir requisitos como estar en situación de desempleo o poseer estudios determinados. Según explican desde la organización, la selección es compleja debido al gran número de solicitudes recibidas. El éxito radica en adaptar la oferta formativa a las necesidades reales del mercado laboral, garantizando así una alta inserción. La directora del programa, Ana Isabel Casañola, ha subrayado el enfoque social de la iniciativa. "Estos programas nos permiten trabajar con un alumnado con dificultades de inserción que al final es uno de los objetivos de nuestra fundación y además una de nuestras motivaciones", ha señalado. El objetivo final es que "se encuentre ocupación con estos programas y sobre todo con la colaboración de Cruz Blanca donde realizan prácticas y el resto de entidades". Desde el primer día, los participantes son considerados alumnos trabajadores. "Reciben un salario y combinan una parte de formación y otra de prácticas en entidades, generalmente se hace un 65 por ciento de práctica y un 35 de teoría", detalla Casañola. Al finalizar el año de curso, obtienen dos certificaciones: atención sociosanitaria a personas dependientes en instituciones sociales y dinamización de tiempo libre educativo infantil y juvenil. La alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, quien también ha participado en la visita, ha elogiado el impacto del programa en los participantes. Según Orduna, con esta formación "se cambian vidas de personas que durante un año están aprendiendo un futuro profesional y además remunerado". Además, ha concluido que "lo más importante es que van a trabajar y contribuir a una labor social, que es necesaria".