Covite denuncia amenazas de muerte desde un correo del sindicato nacionalista LAB

«Que vuestros familiares se pudran bajo tierra. Más tenéis que morir, llorones de mierda. Gora Euskal Erria y muerte a los españoles». Este es el correo electrónico que recibió el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) por parte de una cuenta institucional vinculada a Langile Abertzaleen Batzordeak (LAB), las comisiones de obreros abertzales. El sindicato ha hecho pública mediante sus redes sociales la amenaza recibida «hace un par de semanas». Según han comunicado, «ese mensaje refleja una forma de pensar que todavía existe , desgraciadamente, en Euskadi y Navarra». «Pura legitimación y exaltación del terrorismo y una incompatibilidad manifiesta con los principios más básicos de la convivencia democrática y los derechos humanos», han lamentado. LAB es un sindicato nacionalista vasco creado en 1974. En el 1995, junto al sindicato Solidaridad de los Trabajadores Vascos, elaboró comunicados exigiendo la autodeterminación del País Vasco y la negociación con la banda terrorista ETA como única solución para la paz. El autor del mensaje, vinculado al sindicato, no esconde su nombre completo ni su contacto telefónico . El sindicato afirma que estos comportamientos «refuerzan la razón de ser de Covite y la necesidad de seguir defendiendo la memoria, la dignidad, la verdad y la justicia de las víctimas del terrorismo». La presidenta del sindicato, Consuelo Ordóñez, ha respondido personalmente al mensaje afirmando que el correo enviado es «de extrema gravedad» no solo por su «contenido abiertamente ofensivo y de odio, sino porque ha sido remitido desde una cuenta institucional vinculada al sindicato LAB». «Mensajes de odio como el suyo no nos amedrentan. Al contrario: confirman, una vez más, la necesidad de que Covite siga defendiendo los derechos de las víctimas del terrorismo al memoria, la dignidad, la verdad y la justicia. Precisamente para que discursos como el suyo no se normalicen ni se justifiquen », ha contestado Ordóñez. Finalmente, la presidenta ha incluido en el correo que «nunca, nunca, jamás» han sido o serán como el autor del mensaje amenazante: «Nunca hemos deseado la muerte de nadie. Ni siquiera la de quienes, como usted, desean la muerte de nuestros familiares asesinados. Esa diferencia moral es la que nos define y la que seguirá guiando nuestro trabajo»