José María Camarero, experto económico: “Hacer un testamento no cuesta mucho, entre 40 y 50 euros, si no lo haces, la herencia va a tardar en resolverse”

Hay una expresión muy nuestra que usamos muchas veces: "dejarlo todo atado".  Dejar atado un trabajo, un viaje, una mudanza, pero hay algo que casi nunca queremos dejar atado. Lo que cuando ya no estamos, porque la verdad que hablar de la muerte incómoda lo evitamos casi todos, se deja para otro día, pero la realidad es que pasa y pasa todos los días. Fíjate en este dato que es bastante revelador. Según el Consejo General del Notariado, uno de cada cinco españoles muere sin haber hecho testamento. Uno de cada cinco, es decir, el 20% de la población fallece sin dejar por escrito que quiere que pase con su casa, con su dinero o en general con sus bienes. ¿Y qué ocurre entonces? Que ya no decide la persona que muere decide la ley y eso suele traducirse en más trámites, en más gastos y en muchos casos también se traduce en conflictos familiares que podrían haberse evitado. Escucha, Isabel, ella perdió a su padre de forma inesperada. Dejar todo "atado y bien atado" es una expresión común en España, pero pocos la aplican a sus últimas voluntades. Según datos del Consejo General del Notariado, uno de cada cinco españoles muere sin haber hecho testamento, lo que supone que el 20% de la población fallece sin decidir el destino de sus bienes. Esta situación, abordada en el programa ‘La Tarde’ de COPE por la periodista Pilar García Muñiz y el experto en economía José María Camarero, provoca que sea la ley quien decida, derivando en más trámites, gastos y, en muchos casos, conflictos familiares. El caso de Isabel, cuyo padre murió joven y sin testar, ilustra las complicaciones. "Tuvimos que empezar con todos los trámites de declaración de herederos, el valor de la herencia, bueno, pues un montón de trámites, y todo esto a base de dinero", explica. Ante los gastos, su madre renunció a su parte en favor de sus tres hijas para que, en su futuro fallecimiento, estuviera "todo atado y bien atado". El periodista económico José María Camarero atribuye esta reticencia a una "cuestión cultural" y a la falsa creencia de que es un proceso caro y complejo. "Creemos que cuesta mucho dinero hacer este trámite", señala Camarero. Sin embargo, recalca que es "un trámite muy pequeño, pero que evita muchísimos problemas legales y económicos". Contrario a la creencia popular, el coste de otorgar testamento es reducido. Según Camarero, el precio se sitúa "entre 40, 50 euros". El trámite es tan simple como acudir a un notario para dejar constancia de la voluntad sobre el reparto de bienes, un gesto que evita grandes complicaciones a los herederos. También se desmonta el mito de que el testamento es solo para "grandes fortunas o de la vejez". Camarero advierte que los conflictos pueden surgir con cualquier patrimonio: "Cuando hay poco que repartir, desgraciadamente, diría yo, también se discute mucho". Por ello, lo considera un trámite aconsejable para todo el mundo que "no va a generar ninguna polémica", sino que ahorrará trabas a los herederos en un momento psicológicamente muy duro. Las diferencias económicas y legales entre morir con o sin testamento son notables. La ausencia de este documento implica más gestiones, la posible pérdida de deducciones fiscales y retrasos en la recepción de inversiones y seguros. Camarero alerta de que los plazos se prolongan y los bienes pueden quedar inaccesibles durante un tiempo. "Se quedan bloqueados, incluso las cuentas bancarias, si hay problemas", afirma. Aunque la herencia se vaya a recibir, el proceso se dilata. El impuesto de sucesiones y donaciones tiene un plazo máximo de resolución de seis meses, pero sin testamento, "se prolonga mucho más y se queda bloqueado todo o buena parte de esa herencia". Esto obliga a los herederos a invertir dinero propio para desbloquear la situación, además de sufrir "disgustos y posiblemente de muchos quebraderos de cabeza". La ley española divide la herencia en tres partes: el tercio de legítima (reservado por ley a los herederos forzosos), el tercio de mejora (para favorecer a uno o varios de los herederos forzosos) y el tercio de libre disposición (que se puede legar a cualquier persona o entidad). Camarero aclara que, aunque existen normativas específicas en algunas comunidades autónomas, esta estructura busca organizar el reparto según la voluntad del testador. Un aspecto crucial es que "se hereda absolutamente todo, lo bueno y lo malo", incluyendo las deudas con Hacienda, la Seguridad Social o préstamos. Para estos casos, existen dos opciones: rechazar la herencia por completo o aceptarla a beneficio de inventario. Esta última fórmula permite saldar las deudas con los bienes heredados y, si queda un remanente, se reparte entre los herederos. Para aportar una visión experta, el programa contó con María Teresa Varea, portavoz del Consejo General del Notariado. Varea subraya que testar "ahorra o evita a los familiares una serie de trámites documentales que pueden extenderse en el tiempo y que pueden ser hasta cierto punto engorrosos y costosos". La ventaja más importante, según ella, es que permite adecuar la sucesión a los deseos y necesidades de la familia, garantizando que el proceso se ajuste a la legalidad. Varea confirmó que el coste habitual es de unos "50, 60 euros" para que "el tema económico no sea un obstáculo". Para realizarlo, basta con pedir cita en una notaría, acudir con el DNI y haber reflexionado sobre las intenciones. "Normalmente, no es necesario aportar ninguna otra documentación específica", aclara, desmintiendo que haya que llevar un inventario de bienes. Además, el testamento "es un documento esencialmente revocable", lo que significa que se puede modificar cuantas veces se desee a lo largo de la vida, siendo el último otorgado el único válido. Sobre la posibilidad de desheredar a un hijo, Varea explica que en el derecho común no es posible hacerlo por mera voluntad, sino que deben concurrir causas tasadas por el Código Civil, como maltrato, injurias graves o abandono. Finalmente, José María Camarero aportó un último apunte sobre la figura del notario. Recordó que la elección de notario es libre y que estos profesionales actúan cada vez más como asesores, ofreciendo un servicio que va más allá de la simple firma. Un asesoramiento, concluyó, que es vital en trámites tan importantes como la gestión de una herencia.