El arbitraje español vive este fin de semana un momento histórico. Marta Huerta de Aza se convertirá en la primera mujer que dirige como árbitra principal un partido del Real Zaragoza, un hito que simboliza el avance del arbitraje femenino en el fútbol profesional masculino. La colegiada, adscrita al Comité Tinerfeño, impartirá justicia en Segunda División y consolidará una trayectoria marcada por la constancia y la ruptura de barreras. Nacida en Palencia, Marta Huerta comenzó su carrera en el arbitraje desde muy joven, escalando progresivamente desde las categorías de base. Tras años de formación, ha alcanzado la élite del fútbol femenino nacional, donde se ha convertido en una de las árbitras más reconocidas del panorama español. Su currículum incluye partidos decisivos en la Liga F y finales de Copa de la Reina, encuentros de máxima exigencia que la han situado como una colegiada de referencia para la Real Federación Española de Fútbol. Este crecimiento sostenido también le ha abierto las puertas del arbitraje internacional. Huerta de Aza ha representado a España en los principales torneos de selecciones, dirigiendo partidos en la Eurocopa femenina y en el Mundial. Su participación en competiciones de la UEFA y la FIFA ha confirmado su perfil como una árbitra fiable en contextos de alta presión, un bagaje clave para su salto definitivo al fútbol profesional masculino. La árbitra palentina debutó como colegiada principal en la Segunda División masculina en la temporada 2024-2025, convirtiéndose en la primera mujer española en hacerlo. Desde entonces, ha dirigido numerosos encuentros en la categoría, mostrando un estilo de arbitraje firme, dialogante y con un control disciplinario constante. Su designación para un encuentro del Real Zaragoza supone un paso más en esa normalización: por primera vez, el club aragonés será arbitrado por una mujer como máxima autoridad sobre el césped. Más allá del resultado deportivo, su presencia lanza un mensaje claro. La designación no responde a un gesto simbólico, sino a una trayectoria avalada por años de trabajo y por el respaldo de los organismos arbitrales, que afirman que "el arbitraje femenino ya no es una excepción, sino una realidad integrada en el fútbol profesional". El camino de Marta Huerta de Aza forma parte de un movimiento más amplio. En los últimos años, varias árbitras españolas han ido ganando protagonismo, como Guadalupe Porras Ayuso, asistente internacional en Primera División y competiciones UEFA; o Elena Peláez y Olatz Rivera, ya consolidadas en categorías nacionales. Aunque su número en el fútbol profesional masculino sigue siendo reducido, estas designaciones confirman que el proceso es irreversible. El avance del arbitraje español se dirige hacia un escenario donde, como se subraya desde el propio estamento, "el género deja de ser noticia y el foco se sitúa únicamente en la preparación y el rendimiento". Hitos como el de este fin de semana son un paso fundamental para alcanzar esa meta.