Dani García: «Las mejores estrellas Michelin son los clientes fieles que van a tu restaurante cada día»

Pocos cocineros han tomado decisiones tan radicales como Dani García. El chef andaluz, que tiene actualmente restaurantes por medio mundo y que cerró su restaurante de tres estrellas Michelin en Marbella cuando todo parecía indicar que no había techo más alto que tocar, publica ahora 'Cocina en casa como Dani' . Un recetario doméstico que reivindica la sencillez y la cocina sin estrés. Más allá de este libro pensado para cocinar sin presiones, la reflexión de Dani García va mucho más allá de los fogones del hogar. El chef reconoce en la entrevista que la obsesión por las estrellas Michelin ha marcado durante años la alta cocina y la vida de muchos cocineros . Él mismo lo vivió desde dentro: consiguió su primera estrella con solo 24 años y llegó a reunir tres, un estatus que define como «alucinante», pero que también puede convertirse en una jaula. «No me fui porque estuviera cansado de cocinar, me fui porque quería ser feliz», explica, defendiendo la importancia de cerrar etapas a tiempo y de no vivir condicionado por el aplauso o la aprobación externa. En esta entrevista habla de libertad, de felicidad, de saber irse a tiempo y de una alta cocina que, a su juicio, no debería olvidar nunca que la verdadera estrella es el cliente que decide volver cada día. Dice que este libro no es para impresionar, sino para cocinar sin presiones. ¿Cree que hemos convertido cocinar en casa en algo demasiado complicado o incluso intimidante? Sin duda. Si abres el libro y ves la foto y a lo mejor dices: «Hostia, esto parece mucho más difícil de lo que es», pero no. Con este libro lo que se intenta es que dejes de pensar que necesitas 15 o 20 ingredientes para cocinar, que dejes de pensar que necesitas cuatro o cinco horas. Hemos intentado simplificar todos los pasos para hacértelo fácil. Al final es cómo cocino yo en casa. Es un libro mucho más natural de lo que parece, no es algo forzado en absoluto. Es un libro que es lo que yo vivo en mi casa, porque al final el Dani García, cocinero tres estrellas Michelin, o cocinero de los restaurantes que tenemos, pero nada tiene que ver más allá de las nociones que te da ser profesional. Yo también tengo que hacer una pasta rápida o una carbonara a la que le meto nata. Al final es un libro que refleja la realidad, que te va a hacer la vida mucho más fácil, es muy didáctico y va muy al grano. ¿Estas recetas las puede hacer cualquiera o hay que ser Dani García para que salgan bien? Podemos decir que esto lo puede hacer cualquiera, no hay que ser Dani García para cocinar una de las recetas. Yo creo que el 80 o 90 % son mucho más fáciles de lo que imaginas. Hay un apartado que es algo de 'alta cocina sin dramas', que se llama así además, porque la idea es hacer platos un poquito más de nivel, pero también fáciles. Pero la mayoría no son platos complejos, son platos mucho más sencillos de lo que imaginas. ¿No es un poco contradictorio publicar un libro de cocina doméstica cuando tiene restaurantes de alta cocina por todo el mundo? ¿O precisamente ahora tiene más sentido que nunca? Si contabilizas cuánta gente viene a mis restaurantes al año y lo comparas con lo que somos de población, al final es un granito de arena en una playa. Además, la mayoría de las recetas, aunque hay algunas inspiradas en platos de restaurantes, por ejemplo, en Leña tenemos aguacates a la brasa, aquí hay un aguacate a la plancha con una vinagreta encima, pero no tiene nada que ver con el restaurante. Y luego es que hay que compartir. Yo creo que uno evoluciona, que la vida evoluciona y que la cocina evoluciona si todos compartimos. Yo no aprendería muchas cosas si no hubiera habido otros antes, aunque claro hay muchas cosas que son innatas. Muchas recetas y muchas ideas vienen de lo que ves por ahí. ¿Por qué un libro? Con todo lo que tiene entre manos, ¿por qué meterse en esto? Esto pasó por una cosa muy concreta en casa. Yo hago muchas recetas para redes sociales y un día hice una alcachofa al microondas que se tardan 5 minutos en hacerela, y que sale en el libro. La colgué y ese día llego a casa y mi mujer me dice: «¿Cómo no me has dicho nunca que se puede hacer la alcachofa al microondas?». A ella le encanta la alcachofa, pero no es buena cocinera, lo que quiere es facilidad. A partir de ese día ella hace las alcachofas sin problemas. Ahí pensé que a lo mejor debería hacer un libro de todo ese tipo de cosas que hago en redes para ayudar a la gente. Esa es la razón por la que existe el libro. Cuando algo lo quieres hacer de verdad y de corazón, lo haces. En 2019 cerró su restaurante de tres estrellas Michelin cuando estaba en la cima. ¿Hoy cree que fue la decisión más valiente de su carrera? La gente puede decir misa. Lo importante eres tú y tus decisiones. Esa era la decisión que me hacía feliz. La hice sin miedo y creo que el tiempo me ha dado la razón. Mucha gente que me criticaba en aquel momento, me respeta ahora. Lo volvería a hacer todas las veces porque fue el principio de una serie de pasos que iba a seguir dando, y que no he terminado de dar. Yo quiero retirarme bastante pronto, mucho más pronto de lo que nadie imagina. Sé que fue una decisión disruptiva e increíble para mucha gente. O sea, que la verdad que es una decisión que sé que para mucha gente fue disruptiva, increíble,.. Porque al final cuando eres cocinero ya tener una estrella es como «Joder», yo lo sé. Esta vez que pude ir a la gala en Málaga, que además tuve también en Sevilla (que precisamente fue al año siguiente de irme, pero me invitaron y fui). Yo sentí lo privilegiado que he sido de ver ese exceso de felicidad al ver a toda esa gente que le daban una estrella. Y yo he conseguido una estrella con 24 años cuando esto de las estrellas no era tanto, ¿no? Y al final he tenido tres estrellas y encima he tenido la capacidad y el poder de decir, «oye, me voy». Pero fue algo que sorprendió mucho. Yo comprendo que haya gente que diga «joder, si mi sueño es tener una y ya no te digo dos o tres. Y tú te vas, ¿sabes?» Pero me voy porque pienso en mí y porque tampoco necesito la aprobación de nadie ni el aplauso de nadie, ni el caerle bien a nadie. Lo hago y lo hacía porque quería ser feliz y quería hacer otras cosas. En la vida hay que saber irse a tiempo. Eso lo decía un monólogo de Pablo Moto una vez en El Hormiguero. Él decía «hay que saber irse a tiempo de lo que sea, de una mala relación, de una noche de fiesta,...». Y no hay que tener miedo a cerrar y abrir etapas. La gente vive con ese pánico de que parece que va a hacer eso toda la vida. Se pueden hacer otras cosas, te puedes reinventar cinco mil veces si quieres y le pones ganas . Yo soy de los que piensan así. Porque yo puedes pensar «¿cómo viviría yo teniendo tres estrellas todavía?» Bueno, pues en mi restaurante, en ese mundo de estatus alucinante, ya que hay solo ciento y pico en el mundo, ¿sabes?. Pero yo vivo otras cosas y de otra manera porque he querido cambiar y ya está. Después de todo lo conseguido, ¿qué le ilusiona hoy más? Me obsesiona la libertad. De verdad. Levantarme cada día y decidir qué quiero hacer. Vivo un poco anclado a socios, fondos de inversión y estructuras detrás que ya no me seducen tanto como antes. Cuando hablo de libertad me refiero a levantarme cada día y decidir qué quiero hacer. Quiero ser libre. Ese es ahora mismo mi mayor objetivo y sé que lo conseguiré. Siempre dije que me retiraría a los 50 y lo he cumplido. Es verdad que los 50 dura un año ja, ja, ja. O sea, que todavía puedo hacer cosas. Pero sí que es verdad que cuando me propongo algo, como las tres estrellas, que dije «lo consigo y me voy». Nadie me creía entonces y ahora tampoco. Hay quienes piensan que la alta cocina se ha alejado tanto de la gente que a muchos chefs se les ha olvidado por qué empezaron a cocinar. ¿Qué piensa? ¿Cree que la alta cocina se ha olvidado de que se cocina para la gente y no para las estrellas? Hay de todo, pero es verdad que veo mucha, mucha obsesión por las estrellas, como si fuera lo único en el mundo. Yo siempre he dicho una frase cuando estaba ahí, aunque sigo teniendo restaurantes con estrellas en Dubái y Madrid: «nunca cocines para la guía. Cocina con la guía», pero cocina para tu cliente. Si cocinas bien para tus clientes todos los días, la guía vendrá y te calificará bien. Pero si estás solo pendiente de conseguir una estrella Michelin, lo que tienes que hacer es conseguir clientes fieles. Las mejores estrellas Michelin son los clientes fieles que van a tu restaurante cada día. Dalo todo por esa gente. Esa es la verdadera estrella. Todo es una cuestión de equilibrio. Habrá probablemente cocineros con grandes capacidades que cocinen solo para ellos mismos y su ego, otros solo pensando en las estrellas,.. Pero nunca hay que olvidarse que lo más importante en la vida de un restaurante es el cliente que decide gastar su dinero en ti. Ese es en el que hay que fijarse, el que hay que respetar y para el que hay que trabajar de una manera honesta.