En este país hay gente que va por la vida con la moral doblada como una toalla de sauna en Malasaña. Se puede vivir tranquilamente del negocio del sudor ajeno, del cuerpo alquilado por horas, del deseo convertido en tarifa plana por un completo que incluya vejaciones. Se puede llamar 'sauna', 'club', 'local de ocio'. Se puede anunciar sin anunciar. Lucecitas, doble puerta y efectivo, claro. Forma parte del paisaje, como los bares de siempre o las obras eternas. Nadie se indigna. Nadie hace preguntas incómodas. Total, eso ocurre en la penumbra y la penumbra siempre tranquiliza. Pero entonces salta la liebre. Una denuncia. Una sola. Contra alguien famoso. Muy famoso . Y el país entero se despierta con ganas... Ver Más