La nave, que recala este 17 de enero en Valparaíso, trae consigo el sumergible tripulado más avanzado del mundo para explorar la Fosa de Atacama. Sin embargo, su historial en el Indo-Pacífico y las advertencias de expertos internacionales sobre sus capacidades de "doble uso" han obligado a Chile a desplegar un estricto protocolo de fiscalización.