El Ministerio de Sanidad legaliza el uso de cannabis medicinal en España para cuatro patologías específicas

La medida, anunciada esta semana tras meses de deliberaciones técnicas, establece un marco regulatorio estricto con una dosis máxima de 32 miligramos diarios para garantizar la seguridad y eficacia del tratamiento en el Sistema Nacional de Salud. La decisión de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) marca un hito en la política sanitaria española. Por primera vez, se regula de forma sistemática el acceso a preparados estandarizados de cannabis, alejándose del uso recreativo y centrándose exclusivamente en el beneficio clínico bajo supervisión médica directa. Esta autorización no implica una "barra libre", sino un acceso controlado a través de fórmulas magistrales o preparados específicos que se dispensarán en entornos hospitalarios. El objetivo es ofrecer una alternativa pública a pacientes que, hasta ahora, operaban en un vacío legal o recurrían a la automedicación. El protocolo de Sanidad es selectivo. Los expertos han identificado los cuadros clínicos donde existe una evidencia científica "sólida" de que los cannabinoides pueden mejorar la calidad de vida de los enfermos: Esclerosis múltiple: Especialmente para tratar la espasticidad (rigidez muscular) que no responde a otros tratamientos. Epilepsias refractarias: Ciertas formas graves de esta enfermedad en niños y adultos. Dolor crónico oncológico: Para paliar el sufrimiento en procesos cancerígenos avanzados.Náuseas y vómitos por quimioterapia: Como apoyo cuando los antieméticos convencionales fracasan. A diferencia de otros países donde se permite el cannabis inhalado o en flor, España ha optado exclusivamente por la vía oral (aceites o soluciones). Esta decisión responde a la necesidad de controlar con precisión milimétrica la farmacocinética del producto, asegurando que el paciente reciba siempre la misma concentración de principios activos (THC y CBD). El establecimiento de una dosis máxima de 32 miligramos actúa como una red de seguridad. Los especialistas destacan que esta estandarización es clave para evitar la variabilidad que presentan otros métodos de consumo y para minimizar los riesgos de dependencia o efectos secundarios cognitivos. La implementación de esta medida será progresiva. Se espera que en los próximos meses las comunidades autónomas adapten sus servicios de farmacia hospitalaria para comenzar la dispensación. Sanidad también ha previsto la creación de un registro estatal de pacientes para monitorizar los resultados a largo plazo y evaluar si, en el futuro, el catálogo de patologías podría ampliarse. Este paso sitúa a España en la línea de otros países europeos como Alemania o Portugal, aunque con un enfoque más conservador y estrictamente clínico. El sector médico recibe la noticia con optimismo, aunque con cautela, subrayando que el cannabis medicinal es una herramienta complementaria y no un sustituto de las terapias convencionales.