El verano puede ser una etapa especialmente delicada para los niños con cáncer, ya que las altas temperaturas y los cambios en la rutina pueden afectar su bienestar durante el tratamiento. Muchos de ellos se encuentran con defensas bajas debido a la quimioterapia u otros tratamientos oncológicos, por lo que requieren cuidados adicionales para evitar infecciones, deshidratación y fatiga.