La CAV gana autogobierno

La firma de este viernes, con retraso y un proceso que ha tenido que superar graves obstáculos, del acuerdo sobre cinco nuevas transferencias a la CAV es un recordatorio contundente de algo que lamentablemente se minusvalora en la política española: cumplir la ley no es una concesión, es una obligación. El Estatuto de Gernika no es un capricho o una veleidad, como han aludido demasiadas veces al nacionalismo vasco voces de los partidos de ámbito estatal, sino una Ley Orgánica del Estado, norma básica que vincula a todos los gobiernos. Que la gestión del desempleo, las prestaciones no contributivas, el seguro escolar o Salvamento Marítimo sea vasca demuestra que el autogobierno no erosiona al resto del Estado, sino que lo hace más plural y eficiente.​