Ideología del colapso (II): lenguaje cifrado, subculturas digitales y comunicación aceleracionista en la esfera radical contemporánea Ideología del Colapso (I): mundos de ruptura: radiografía del extremismo aceleracionista y sus derivaciones Después de aproximarnos en la primera entrega de esta trilogía a la doctrina y las mutaciones ideológicas del aceleracionismo en “ Mundos de ruptura: radiografía del extremismo aceleracionista y sus derivaciones ”, y posteriormente hablar de los patrones comunicativos que ayudan a su propagación en “ Ideología del colapso (II): lenguaje cifrado, subculturas digitales y comunicación aceleracionista en la esfera radical contemporánea ”. En este tercer artículo y último artículo, buscamos realizar una aproximación somera a lo qué hay detrás de cada atentado, en cómo el extremismo intenta convertir o vender cada acto de violencia en un recurso aspiracional, donde las narrativas en torno al martirio y los manifiestos, son utilizados como artefactos propagandísticos, que buscan promover la imitación en futuros actores. Con el acto terrorista no termina todo, simplemente este sirve de puente para una segunda fase, que tal como decíamos antes, busca la imitación. El atentado proporciona datos y documentos, que a posteriori serán utilizados como catalizadores y transformados en símbolos, y que correrán como la pólvora por foros y redes. Este material tendrá 3 objetivos. El principal será recordar continuamente al autor; posteriormente, que este se convierta en un referente a imitar dentro de la comunidad; por último, atraer nuevos seguidores a la causa que se vende como inevitable. Constituyendo la glorificación del terrorista, tal vez, en el elemento más peligroso. Captura de grupo aceleracionista en Telegram donde se hace referencia al manifiesto del terrorista Brenton Tarrant. El manifiesto: de terrorista a santo Tras el atentado, en redes, foros y entornos extremistas, los terroristas son santificados, donde para ello se les coloca delante del nombre la palabra “Saint”. Todo el relato del acto terrorista se convierte en una envoltura, que busca dotar al terrorista de un aura casi sagrada. Donde cada dato de su acto, ya sea su nombre, imágenes del atentado o la fecha del acto, es usado a modo de propaganda o para celebraciones. A través de dicha santificación, se busca justificar y legitimar la violencia pasada, darle normalidad a la futura, además de crear una genealogía del terror. El manifiesto es usado por herramienta ideológica y documento doctrinal, el cual se difunde, se lee, se comenta y se reinterpreta en dichos foros. Todo esto se puede comprobar en los pantallazos adjuntos que publicamos desde la cuenta Twitter de Cinved en el año 2021. Uno de los principales objetivos de los manifiestos sería reforzar el mensaje del colapso y la guerra racial, así como defender teorías conspirativas como la del gran reemplazo, convirtiendo el acto terrorista en un acto comunicativo pleno. De entrada, el aceleracionismo no busca conectar ni convencer a grandes mayorías, su objetivo radica en provocar, polarizar y trabajar en el deterioro social. Donde cada ataque produce atención mediática, reacción institucional y debate público. Donde supuestamente, el caos ocasionado viene a confirmar que estamos ante un sistema frágil y en crisis. Información difundida desde el perfil de Twitter/X de Cinved en 2021 sobre glorificación y difusión de manifiestos terroristas. Memes y viralización La santificación del terror además de los manifiestos, se apoya sobre una estética diseñada para circular en entornos digitales, donde todo el material que ha proporcionado el acto como imágenes, símbolos o la misma puesta en escena, actúa como amplificador de emociones. Esta dimensión estética busca atenuar la percepción de gravedad, además de facilitar el consumo entre públicos, especialmente jóvenes que podrían encontrarse en etapas tempranas de radicalización. Este contenido está concebido para captar la atención, generar impacto y reforzar narrativas. El problema del efecto llamada La glorificación constante de atentados y terroristas tiene como principal riesgo el efecto llamada, ya que se crea un imaginario donde la violencia aparece como una vía legitima, donde el acto es vendido como algo heroico, donde cada “mártir” ofrece un nuevo modelo a imitar y donde cada manifiesto es un posible guion a seguir. Por eso, aquí es tan importante comprender cómo se construyen los relatos y cómo estos circulan en el ecosistema digital. Entender para anticipar y evitar A la hora de analizar la santificación y glorificación de elementos terroristas aceleracionistas, debemos tener claro que nuestro principal objetivo es desactivarla, ya que en la ideología del colapso las palabras preparan, justifican y prolongan la violencia. Especialistas y sociedad necesitan entender y comprender que el aceleracionismo transforma terroristas en iconos y manifiestos en textos de referencia. El aceleracionismo no es una ideología extremista más, el aceleracionismo aparece como un marco integral de radicalización que combina lenguaje cifrado, subculturas digitales y glorificación del martirio. Esta perspectiva convierte cualquier crisis, sea del tipo que sea, en una oportunidad estratégica para intentar desestabilizar el orden vigente. Cualquier acto por pequeño que sea puede servir para prender la mecha, donde el hilo conductor es siempre el mismo: deslegitimar la convivencia democrática y presentar la violencia como inevitable. La identificación de señales tempranas, desmontar narrativas extremistas y reforzar la prevención que ya no puede limitarse a los actos, sino que debe empezar en las palabras, los símbolos y los relatos que le preceden es un paso imprescindible para anticipar los procesos de radicalización, reducir su capacidad de arraigo y proteger a las sociedades de dinámicas que, si no se abordan en su fase discursiva, pueden ocasionar episodios de violencia mucho más difíciles de contener.