Javier, agricultor: "Ningún acuerdo con Mercosur nos lleva a mejores precios, la producción se va fuera, entran productos más baratos, pero los lineales son cada vez más caros"

No están siendo días fáciles para el sector primario español y europeo. A pocas horas de que en Paraguay se firme definitivamente el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, la división es total. Mientras el Gobierno, en voz del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, defiende el pacto como una oportunidad estratégica para reducir la dependencia de otros proveedores, gran parte del campo lo ve como una amenaza existencial para su futuro. El sector del campo ha vuelto a levantar la voz con protestas por todo el país para mostrar su rechazo. Una de las más numerosas ha tenido lugar en Oviedo, donde unos 200 tractores han tomado el centro para denunciar lo que consideran el fin del sector, una indignación que se suma a decisiones como las de agricultores en Valencia, que han optado por tirar mandarinas porque el mercado prefiere las de Sudamérica. La principal queja de los agricultores y ganaderos es la imposibilidad de competir en igualdad de condiciones. Señalan que los costes de producción son mucho menores en los países sudamericanos, que además no están sujetos a las mismas y estrictas normativas. "Solamente Brasil tiene más ganado de carne que toda Europa junta", explicaba un ganadero, subrayando que "contra eso, es imposible competir". El temor se extiende por todos los subsectores, desde el cárnico hasta el apícola. José Luis, que cuenta con una explotación de 500 colmenas en Asturias, ha asegurado que están ante una situación límite: "Tenemos que salir a la calle, porque esto es el fin, prácticamente, es lo último que nos queda. No podemos competir con productos que vienen de fuera". El tratado, fruto de 26 años de negociaciones, creará una de las mayores áreas de libre comercio del mundo, reuniendo a 720 millones de personas y un PIB conjunto de 22 billones de dólares. El pacto prevé la eliminación progresiva de aranceles sobre el 91% de las exportaciones europeas a Mercosur y el 92% de las del Mercosur a la UE, en un periodo de hasta 15 años. Para calmar a los sectores más críticos, la Comisión Europea ha reforzado las cláusulas de salvaguarda. Estas permitirían aplicar un "freno de mano" al acuerdo si se produce una caída de precio inusual superior al 5% en algún producto. De confirmarse que la causa es el tratado, Bruselas podría bloquear temporalmente el pacto y recuperar aranceles. Una de las voces más críticas en el programa La Linterna ha sido la de Javier Fatás, productor de cereal en Zaragoza y responsable de Agua y Medio Ambiente de COAG. Fatás ha advertido que "el acuerdo de Mercosur con la Unión Europea va a poner en riesgo todo el modelo social y profesional que conocemos". Según los estudios de su organización, las consecuencias serán muy negativas para sectores como el cereal, con entradas masivas que contendrán los precios por debajo de los costes de producción. Fatás también ha denunciado la competencia desleal que supone la diferencia de normativas. Ha explicado que en Europa se cumplen exigentes medidas ambientales, de bienestar animal, sanitarias y laborales que no se aplican en Mercosur, sin que la llamada "cláusula espejo" se haya implementado de forma efectiva. "No hay garantías de cumplimiento de esas condiciones, ni hay garantías de esa trazabilidad", ha sentenciado. El responsable de COAG ha desmontado el argumento de que el acuerdo beneficiará al consumidor final. "Ningún tipo de acuerdo después nos lleva a unos mejores precios, y lo hemos visto con todos los que hemos tenido, la producción se va fuera, entran productos más baratos, pero después en los lineales los tenemos a unos precios cada vez más caros", ha afirmado Fatás. En este sentido, ha insistido en que el modelo actual perjudica a todas las partes, excepto a los grandes distribuidores. "Estas políticas comerciales que solo se basan en la escala, son perjudiciales para los agricultores y también para toda la para toda la ciudadanía", ha concluido, asegurando que seguirán peleando contra la ratificación del acuerdo en el Parlamento Europeo. Sin embargo, no todo el tejido productivo español rechaza el pacto. Otros sectores ven el acuerdo como una gran oportunidad, especialmente la industria del automóvil, que podrá vender sin los actuales aranceles del 35%. También se esperan beneficios para productos como el aceite de oliva o el vino español. Juan Muga, de las prestigiosas Bodegas Muga, ha explicado que, aunque Mercosur es un mercado pequeño para ellos, la bajada de aranceles en Brasil supone una oportunidad clave de crecimiento. Ha detallado que el vino español goza de un gran reconocimiento internacional y que este acuerdo ayudará a competir en un mercado donde los precios actuales son "desorbitados". Desde el otro lado del Atlántico, la visión es de optimismo. Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, ha calificado el acuerdo como una "tremenda oportunidad" para ambos bloques. Ante las críticas por competencia desleal, ha asegurado que "todo se va a regir por normas y controles" y que desde Mercosur "no van a salir productos a precios de 'dumping'". Tras 25 años de negociaciones, el acuerdo se firma con una profunda división entre los que serán sus socios. Mientras unos celebran la creación de un gigante comercial, el campo español y europeo se siente abandonado y al borde del colapso. La repercusión final de este histórico tratado solo el tiempo la dirá.