Pocas historias sufren buenas metamorfosis cuando pasan por tantas manos. Hay que ver El beso de la mujer arañaaunque es importante advertir que, más que una reconstrucción, la película resulta una suerte de palimpsesto compuesto con toda clase de retazos.Como se sabe, esta versión se ha basado en el musical de Broadway de 1992 que a su vez fue reinterpretación de la película de Héctor Babenco estrenada en 1985 y basada en una novela de Manuel Puig de 1976. La película es pues, culminación de una serie de adaptaciones que transitan desde la crudeza del original hasta el melodrama neoyorquino pasando por el erotismo en la obra de Babenco. Y con todo y semejante manoseo hay algo que sigue brillando: la historia de dos amigos que se encuentran y se aman, tal vez, en el espacio cerrado de una celda de prisión. Un estilista homosexual, condenado por indecencia pública y un preso político revolucionario trascienden sus prejuicios.El guionista y director de este saturado palimpsesto, Bill Condon, hace hincapié en la forma en que va apareciendo poco a poco un amor teñido levemente de tintes eróticos. Los dos hombres son contestatarios, después de todo: uno por su deseo sexual, el otro por su deseo político. El realismo mágico reaparece con exotismo en las fantasías de Molina (interpretado por el actor estadunidense Tonatiuh) quien evoca una y otra vez a su diva favorita, Ingrid Luna. Con ella como artefacto narrativo, Molina cuenta su vida en clave mítica. Lo escucha el exaltado Valentín (Diego Luna) su compañero de celda. Hay que destacar también que ronda por ahí, Bruno Bichir en el papel de eso que llaman los rockeros estadounidenses, The Man, El Opresor. Un poco queer y un poco solemne, el autor de “la saga” Crepúsculo (aquel horror) consigue un resultado más bien chato que recuerda aquello que decía Goethe cuando hablaba de ópera italiana: si algo es suficientemente estúpido para ser dicho siempre puedes cantarlo.Pero hay cosas buenas, Jennifer López, por ejemplo, quien asume el papel más cargado de capas en esta ensalada. Ella, López hace a una actriz (Aurora) que interpreta a una diva (Ingrid Luna) basada en un personaje de la vida real (Dolores del Río). Y, como en el caso de Evita de 1996, capricho narcisista de Madonna, uno puede ver aquí el deseo de López de encarnarlo todo, serlo todo y hacerlo todo, incluso producir. Si la celebrada actriz hollywoodense consigue estar a la altura de Sonia Braga y de Chita Rivera, quienes hicieron a la diva favorita de Molina en la versión de 1985 y en el musical de Broadway, corresponde a cada uno decidirlo. Para mí se queda corta en todos sentidos; tanto que sus compañeros no tienen con quien entablar lucha escénica que es la base del sistema artístico hollywoodense. No hay duelo histriónico. Como sea, se canta mucho y no del todo mal, pero con respecto a las coreografías, ¿qué decir? bombardeados por el género en películas de arte, películas cómicas y obras de animación ¿qué queda por hacer?Uno creería que Audiard ya echó toda la carne musical al asador con la repudiada Emilia Pérez que, sin embargo, en tanto musical tenía ese encanto empalagoso de quienes aman que cuando está a punto de suceder algo importante en la pantalla, se pongan a cantar. En fin, que El beso de la mujer araña en este 2026 representa un reto no solo para Puig, también para los entusiastas que buscarán defender el brillo de oropel de este palimpsesto hollywoodense.¿Dónde ver El beso de la mujer araña?El beso de la mujer araña de Bill Condon se estrenó en salas de cine en México el 8 de enero de 2026.MCB