Juan González cumple 50 años de misión en Etiopía: "Ser misionero hoy parece inalcanzable porque quedan pocos, pero voluntarios siempre hemos tenido”

El próximo domingo la Iglesia celebra en España la Jornada de Infancia Misionera, una iniciativa que pone en el centro a los niños como protagonistas de la misión. Detrás de esta jornada, de los proyectos y de la generosidad de la gente, hay personas concretas, rostros e historias de entrega como la de Juan González Núñez, misionero comboniano que nació en un pequeño pueblo de Ourense, pero buena parte de su vida ha transcurrido en Etiopía. González Núñez ha recordado en 'La Linterna de la Iglesia' el momento en el que, con 19 años, descubre que su vida estaba ligada a África y a la misión: “Yo escribía en una revista misionera, 'Mundo Negro', y fue creciendo la convicción de que yo tenía que ser misionero. Recuerdo que me arrodillé en la capilla, Dios llamando. Fue un momento decisivo, porque escribí a los misioneros para saber qué tenia que hacer para entrar en los combonianos”. Y llegó a Etiopía hace justo cincuenta años, en 1976. Lo hizo en un momento complicado para el país, tras una revolución marxista. “Estábamos estudiando una lengua muy difícil parecido al hebreo y el árabe, una lengua semita, y mientras estábamos estudiando el gobierno decía que iba a acabar con toda religión y no sabíamos el futuro que tendríamos aquí”, resalta el misionero gallego. Pese a que las perspectivas no eran halagüeñas lo cierto es que la Iglesia Católica gozó de respeto gracias a su contribución en la ayuda humanitaria: “En algunas cosas tuvimos ventajas como conseguir terrenos gratis para la escuela”, ha aseverado Juan González Núñez. Y es que en la misión se realiza una importante tarea de evangelización, muy presente en la formación de nuevas vocaciones, pero también en campos como la educación o la salud. En este sentido, González Núñez explica que cuando llegó a Etiopía, la tasa de analfabetización era muy alta. “Las misiones combonianas nacieron en el bosque, y te dabas cuenta de que estabas contribuyendo al desarrollo de un pueblo que estaba todavía en la ignorancia. Hoy el gobierno provee de escuelas a un nivel más o menos alto”, ha precisado. Hawasa es uno de los más de mil territorios de misión que reciben la ayuda del Papa a través de Obras Misionales Pontificias. Un territorio que conoce bien el gallego, ya que estuvo al frente de la diócesis como administrador apostólico, algo que le llegó a los 76 años “Lo último que me imaginaba es que pasados los 75 me iban a buscar para este trabajo. Yo estaba en una misión en ese momento más aislada y primitiva donde había pasado diez años, y me llama el Nuncio misteriosamente y me cuenta las historias de Hawasa porque el Papa quería que fuera el administrador apostólico, porque la edad no cuenta para este cargo”, ha detallado. Sobre la Jornada de Infancia Misionera que se celebra este domingo, principalmente está dirigida a los niños aunque interpela también a parroquias y familias, Juan González Núñez recalca que hay tres fórmulas para colaborar con las misiones. “La ayuda económica, porque un pequeño donativo hace mucho, y ahora estamos desarrollando escuelas infantiles para tratar que los niños tengan alguna comida al día porque en su casa no se alimentan; la oración y la solidaridad. Ser misionero hoy parece una palabra inalcanzable porque quedan pocos, pero voluntarios siempre hemos tenido”, ha puntualizado.