Hay algo que tiene Villa Cavallo, esta increíble propiedad de 8 habitaciones y 4.700 metros cuadrados frente al mar, para que nadie la quiera. Se encuentra en la magnífica isla de Cavallo, en Córcega, conocida como la isla de los millonarios , pero ni uno solo de ellos ha visto el interés en comprarla. Y eso que Manuel Filiberto de Saboya la ha puesto a la venta en varias ocasiones a lo largo de los años. No es una mansión cualquiera. La diseñó en los años 70 el prestigioso arquitecto Savin Couëlle , que falleció en 2020, para Víctor Manuel de Saboya . La hizo como una «escultura viviente», puesto que está inspirada en formas orgánicas y muy unida con el Mediterráneo que la rodea. El centro de la casa es un monolito de granito de un milenio de antigüedad y su escalera central está esculpida directamente en la roca natural . El pasado mes de julio Manuel Filiberto de Saboya decidió desprenderse de ella y la puso a la venta en el portal inmobiliario de lujo Sotheby's Realty por la escalofriante cantidad de 18 millones de euros . Pero medio año después sigue a la venta. No es la primera vez que le pasa, ya en 2021 y 2023 intentó venderla, aunque por precios mucho menores: en 2021 eran 10 millones y en 2023 algo menos incluso. Desde fuera e incluso desde el aire esta casa se disimula con el entorno, ofreciendo un lugar perfecto en el que descansar y desconectar . La familia de Saboya la disfruta aún verano tras verano, pero parecen tener claro que, a pesar de eso, su intención es venderla. ¿Por qué? Quizás por lo que ocurrió en esta propiedad el 18 de agosto de 1978. Era de noche y estaba oscuro cuando Victor Manuel de Saboya, el padre de Manuel Filiberto, disparó dos veces con su fusil a un joven estudiante alemán, Dirk Hamer , que tenía solo 19 años y dormía en un bote cercano. Le alcanzó en el muslo, pero fue suficiente para que muriera en diciembre , tras meses de agonía. Víctor Manuel siempre defendió que disparaba después de que alguien hubiera robado su bote, y que otras personas participaron en el tiroteo pero huyeron y nunca fueron identificadas. A pesar de que el padre de Manuel Filiberto fue arrestado en un principio, fue puesto en libertad en 1991 y absuelto del cargo de homicidio voluntario, aunque le condenadoron por llevar armas de fuego «fuera de su domicilio». Y aunque le caso hubiera podido quedarse ahí, siempre persiguió a Victor Manuel. De hecho, pidió en varias ocasiones que se tuviera en cuenta su derecho al olvido, pero a lo largo de los años la sombra de la duda y la sospecha volvía a reaparecer. Como cuando en 2006 surgió un audio en el que supuestamente se jactaba de haber engañado a las autoridades y había pegado esos tiros sin sufrir consecuencias. Su defensa alegó que el sonido había sido editado para eliminar los artículos negativos con los que el significado cambiaba radicalmente. Esta historia siempre ha estado muy presente en Italia, así como en Francia, donde fue juzgado. E incluso en 2023 se estrenó un documental en Netflix en donde se exploraba este tema, producido por Beatriz Borromeo , que siempre estuvo muy interesada en el asunto. Sin embargo, no parece suficiente para que una fantástica propiedad de estas características no se venda. Otros aspectos que sí pueden afectar y dificultar su venta son mucho más banales. Uno de ellos puede ser perfectamente el precio, puesto que otras propiedades de la misma zona, también a los pies del Mediterráneo y con increíbles vistas tienen precios significativamente inferiores . La siguiente en precio vale casi 10 millones menos y no tiene lujos que envidiarle a Villa Cavallo. También de los años 70, con siete habitaciones y 270 metros cuadros de interior tiene una finca aún mayor con 7.000 metros cuadrados. La más barata, por un precio de 4,2 millones de euros , tiene las mismas habitaciones, 150 metros cuadrados de casa y otros 1.800 metros cuadros de propiedad. Está claro que Manuel Filiberto no tiene prisa en venderla porque lleva años con esta fantástica propiedad en el mercado sin éxito. Incluso le subió el precio de manera drástica pensando, quizás, que así atraería a otro tipo de comprador. Pero si la vende no es por dinero , desde luego, porque el príncipe italiano tiene una importante fortuna y diversos negocios, como su empresa de 'street food' en Estados Unidos, relativamente famosa en Los Ángeles y apropiadamente llamada Prince of Venice. También es CEO de una compañía de videojuegos y es dueño de una compañía de producción y una empresa de moda. Por lo tanto, ha sabido diversificar en sus negocios hasta encontrar lo que mejor le venía. Aunque el que es posiblemente el más lucrativo de sus emprendimientos es el fondo de cobertura que creó y trabajó gestionando entre los 90 y 2005. Se llama the Altin Fund y fue el primero de su categoría en salir en la Bolsa de Zúrich. Y a eso hay que sumarle las apariciones habituales en televisión. Ya sea en 'realities', concursos de talentos o incluso como colaborador y comentarista en determinados temas. ¿Explicará en el futuro por qué entonces tanto deseo de deshacerse de esa fantástica casa que nadie le quiere comprar?