Empieza la segunda vuelta con uno de esos partidos que, para bien o para mal, suelen marcar tendencia. Ante su gente, entre el fuego de Sant Antoni y Sant Sebastià y con su propietario en el palco para tomar nota de toda, el Mallorca mide el alcance de su crisis. La profundidad del agujero en el que anda metido. El equipo de Jagoba Arrasate, que ha vuelto a empezar el año con el paso cambiado, está obligado a meter algo en la hucha para aliviar su situación en la Liga y para rebajar la temperatura de un entorno que se ha ido caldeando. Queda media temporada y hay dos semanas de mercado por delante para darle una mano de pintura al proyecto, pero el estado del equipo requiere atención y cuidados y debe iniciar el tratamiento aprovechando la visita del Athletic (Son Moix, DAZN, 16.15 horas).