La promesa duró muy poco. Días, acaso horas. Y sí, porque bastó con que apareciera sutilmente provocativa en GENTE, convocando con el dedo índice de su mano derecha a quien quisiera prestarle atención, para que de repente aquellos sueños de la morena con rasgos achinados de 1,68 metros mutaran en una realidad que la marcaría […]