Apuntan a ser un espacio de reunión barrial; a medida que suman elementos, nutren su carta y su agenda cultural. Conservar la anacahuita de más de medio siglo que sobrevivía en el fondo de la cochera fue casi la única condición para alquilarles el lugar. El árbol estaba apestado por la cochinilla cerosa, pero nadie quería deshacerse de él; tampoco los recién llegados, ya que justamente iban a instalar un vivero. En realidad, como explican Rafael Rivera y Laura Recalde, desde el principio se trató de conjugar... Continuar leyendo...