En su fascinante obra El infinito en un junco, la admirada filóloga y escritora Irene Vallejo recoge la acertada valoración de los libros que hace Stefan Zweig en Mendel, el de los libros cuando escribe: «los libros solo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda existencia: la fugacidad y el olvido».