Invitación al viaje

Hace unos cuantos años que sigo la trayectoria de Álex Chico (Plasencia, 1980), primero como poeta (lo presenté hace diez años en Cáceres, en el Aula de la Palabra dirigida por Jesús María Gómez Flores) y luego como narrador, desde su primera novela, Un hombre espera, que reseñé para la desaparecida (y añorada) revista Clarín. Chico explica su paso de la poesía a la prosa porque «maduró», aunque en realidad en su lírica yo siempre vi una tendencia hacia la prosa y la narración. Eso sí, su narrativa tiene mucho de autobiográfico y, como su poesía, gira en torno al yo del autor y sus percepciones.