Galdós y el Maura orador

Ambos aparecen, y no para bien, en Luces de bohemia cuando los «Epígonos del Parnaso Modernista», Dorio de Gádex al frente, proclaman a Max Estrella como indiscutible académico. La silla vacante era entonces, precisamente, la de «don Benito el Garbancero», injusto apodo del novelista fallecido en 1920. Pero en la RAE se ninguneaba al autoproclamado «primer poeta de España», y el responsable mayor de tamaña injusticia era quien, a la sazón, fungía como su director, y lo sería hasta su muerte hace ahora cien años. «Muera Maura», también calificado como «el Gran Fariseo», es el grito compartido por los jóvenes modernistas con Max Estrella: «¡Yo soy el verdadero inmortal, y no esos cabrones del cotarro académico!».