Aparcar durante varias horas, o todo el día, en Pontevedra, como en cualquier otra ciudad, no suele salir gratis. Difícil es encontrar una plaza disponible y libre en la calle que permita dejar el coche sin pagar mientras se acude al trabajo o a realizar gestiones. Por ello, son muchos los que acuden a los bonos de los parkings subterráneos o a la fórmula del alquiler de una plaza en un edificio particular.