El arte de sentarse a leer

Dicen que 2026 será el año analógico. Quizás la afirmación sea un poco exagerada, pero es cierto que se empieza a percibir cierto cansancio y fatiga hacia lo digital. Hay una reacción al entusiasmo tecnológico de hace unos años, a la hiperconectividad, a las notificaciones constantes y a las pantallas omnipresentes que busca espacios más reales, lentos y controlables. No se trata, en ningún caso, de una renuncia total a la tecnología sino de un ligero desplazamiento que la convierta en una herramienta en vez de un entorno permanente. Vuelven los cuadernos, las cámaras de carrete, los vinilos… es casi una revolución cultural, simbólica y estética que hace a muchos nostálgicos no sentirse completamente anacrónicos.