Una sociedad en la que tienes que andar recordando permanentemente al personal la existencia, necesidad y vigencia de la presunción de inocencia, es una sociedad fallida, es una sociedad deshecha, ya es una sociedad podrida o en alto grado de descomposición. Me gusta Julio Iglesias, me gustan sus canciones Me olvidé de vivir y La carretera, y también Soy un truhan, soy un señor, porque amo la vida y amo el amor. También voy a saco desde el hachazo de posibilidad y, si se demuestra que son ciertas las acusaciones contra él en la investigación de eldiario.es, se acabó para mí Julio Iglesias. Seguiré, claro, amando la vida y el amor a mi manera, igual que lo hago ahora, con otras músicas de fondo: porque Sinatra, otro varón heteropatriarcal y seductor en la edad espumosa del Hollywood dorado, afortunadamente, siempre seguirá ahí, si otro tsunami de cancelación no se lo lleva por delante. Si se demuestra que Julio Iglesias es culpable, aunque las canciones y su voz -que no canta, pero encanta-, permanezcan ahí, lo más probable es que deje de escucharlo. No es que eso importe mucho a su legado, pero lo significará para mí. Aunque todo eso, amigos, amigas, amigues, amiguetis y demás seres vivos de la pradera, sólo si se demuestra la culpabilidad de Julio Iglesias.