La llegada del frío y las bajas temperaturas son factores que pueden favorecer la aparición de lesiones o brotes de enfermedades de la piel, como la psoriasis. Esta enfermedad inflamatoria crónica afecta a más de 900.000 personas en el Estado español, y aunque se conoce principalmente por sus manifestaciones en la piel, su impacto puede ir mucho más allá.