Ha estallado un escándalo de enormes dimensiones. El cantante Julio Iglesias ha sido acusado de abusos sexuales por dos mujeres que trabajaron en su casa como personal de servicio. Muchos invocan la presunción de inocencia del cantante. Me parece muy bien. Es lo justo. Pero pocos se acuerdan de solicitar esa misma presunción de inocencia para las denunciantes. No reconocerla significa que se las acusa de inventarse unas acciones inexistentes, de acusar a una persona honorable de delitos que no ha cometido, de mentir de forma calculada y tendente a destruir a una persona. Y eso no es justo. Por eso he titulado el artículo de este modo: Presunción de inocencia, sí. También para las denunciantes.