En Cáceres, el problema no ha sido nuevo, pero sí ha vuelto a ser muy concreto: el garaje del número 1 de la plaza Donantes de Sangre, con entrada por la calle Virgen del Pilar, ha quedado otra vez en el centro de una escena demasiado repetida en la ciudad (un coche “un momento”, una salida imposible, una discusión que escala y una llamada que acaba resolviendo lo que el civismo no ha frenado). En este caso, además, el punto de fricción ha estado señalado: vado permanente con licencia municipal 1.840.