Los tatuajes y los piercings están de moda, sobre todo entre los más jóvenes. Sin embargo, los expertos advierten de que esta práctica estética no está exenta de riesgos más allá de los conocidos. El doctor Jordi Mestres, vocal de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (CAMFiC), ha alertado de que los tatuajes pueden complicar la detección precoz de lesiones cutáneas y melanomas, un tipo de cáncer de piel muy agresivo. Según explica Mestres, un tatuaje actúa como una barrera sobre la piel, especialmente si se utilizan tintas muy oscuras y el diseño es muy denso. "El melanoma, al ser una lesión que es oscura, queda oculto y pasa desapercibido", afirma el doctor. Esto provoca que no se vean las lesiones iniciales cuando el cáncer comienza a desarrollarse, lo que retrasa peligrosamente el diagnóstico. El diagnóstico precoz es fundamental, sobre todo en el caso de los melanomas, que son los cánceres de piel más agresivos y los que más comprometen la supervivencia. "Si el tatuaje es muy oscuro, la persona no se da cuenta hasta que está más avanzada", advierte Mestres. Este retraso es crítico, ya que el éxito del tratamiento depende en gran medida de actuar en las primeras fases de la enfermedad, que a menudo se asocia a la exposición solar acumulativa y al envejecimiento natural de la piel. El riesgo no es el mismo para todos los tatuajes. El vocal de la CAMFiC subraya que la extensión del diseño, el tipo de tinta y la concentración del color son factores clave. No es lo mismo un tatuaje de líneas finas que tener, por ejemplo, todo el brazo tatuado con tintas muy oscuras que cubren por completo la piel, dificultando enormemente la detección de cualquier anomalía. Algunos estudios apuntan a un riesgo mayor de melanoma en personas tatuadas, con cifras que llegan hasta un incremento del 29%, aunque el doctor Mestres pide tomar este dato "entre comillas". Considera que todavía "faltan estudios para valorar realmente cuál es la relación real" entre los tatuajes y una mayor incidencia de este tipo de cáncer. Más allá de las estadísticas, los sanitarios insisten en la concienciación. Mientras que la gente suele preocuparse por la higiene para prevenir infecciones, pocos son conscientes de este otro riesgo. Por ello, Mestres recomienda a las personas tatuadas realizarse autorrevisiones periódicas, protegerse del sol, ya que "el tatuaje no protege de ninguna manera del sol", y acudir al médico ante cualquier herida que no cicatrice o que sobresalga. Existen zonas del cuerpo especialmente delicadas. Mestres advierte sobre los tatuajes y piercings en el cartílago de la oreja, una zona con poca vascularización. Una infección o inflamación en este punto puede llegar a producir necrosis del tejido al tener una capacidad de regeneración muy limitada. Finalmente, el experto desaconseja los tatuajes en personas con lesiones crónicas de la piel, como la psoriasis. Para quienes se tatúan por primera vez, recomienda empezar con un diseño pequeño para observar cómo reacciona la piel tanto a las agujas como a las tintas, ya que cada sistema inmunitario puede responder de forma diferente.