El Gobierno ha presentado una propuesta de reforma del sistema de financiación que busca corregir la infrafinanciación histórica que sufre la Comunidad Valenciana. Este nuevo modelo, analizado en el programa ‘Seguir Sumando’ por el economista y experto del Ivie (Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas), Juan Pérez, llega tras doce años de prórroga de un sistema caducado y supone, por primera vez, una propuesta completa y concreta sobre la mesa. Según las estimaciones, el nuevo sistema aportaría 6.693 millones de euros adicionales a la Comunidad Valenciana en 2027. Juan Pérez destaca que la propuesta reduce las diferencias de financiación por habitante entre comunidades, lo que permitiría que la región, actualmente un 6 % por debajo de la media, se acerque a la financiación que le corresponde. Sin embargo, el experto advierte de que este incremento no se traducirá directamente en nuevas inversiones. "Una parte muy importante de esta ganancia de recursos vendría simplemente a equilibrar nuestras cuentas, es decir, a ingresar lo mismo que gastamos", explicó Pérez, en referencia al déficit anual de 2.000 millones de euros que arrastra la comunidad. El principal obstáculo para el futuro de la región es la deuda acumulada, que asciende a 60.000 millones de euros. De esta cifra, los expertos del Ivie calculan que 44.000 millones están directamente vinculados a la infrafinanciación sufrida. La propuesta del ministerio incluye una quita de solo 11.000 millones, una cifra que Pérez considera "muy por debajo" de lo necesario. Esta deuda pendiente, calificada como una "mochila enorme" por el economista, tiene consecuencias directas en el presupuesto anual. El pago de intereses, agravado por la subida de tipos, podría alcanzar los 2.000 millones de euros anuales, un gasto prioritario que impide destinar esos fondos a otras políticas públicas. Por este motivo, Juan Pérez es tajante al afirmar que la solución no puede ser parcial. Para el experto del Ivie, "no puede haber una reforma sin una condonación completa de esta deuda vinculada a la misma", ya que el problema de la infrafinanciación y la deuda generada son dos caras de la misma moneda. En un escenario optimista, si el modelo se aprueba, el margen de gasto podría destinarse a políticas de activación económica y apoyo al tejido productivo, áreas donde la comunidad presenta carencias. Pérez considera que este sería un destino lógico para una comunidad con un PIB per cápita por debajo de la media que necesita ser más competitiva. El diseño del modelo es valorado positivamente por su sencillez, transparencia y por basar el reparto en la población ajustada. Esto asegura que si la población de la Comunidad Valenciana crece o envejece más que la media, recibirá más fondos, lo que blinda su crecimiento demográfico. No obstante, el escenario pesimista, que implicaría no aprobar la reforma, es inviable para la región. Continuar con el sistema actual agravaría los problemas de pago a proveedores y la asfixia financiera. Por ello, Pérez reclama que, hasta que el nuevo modelo entre en vigor, se garantice un fondo de nivelación que asegure a la comunidad la financiación media y evite estos problemas.