‘Extlaños’ en la noche

Remangarse la camisa y colocarse una capucha son actos que buscan exactamente lo contrario. Particularmente, si quien los ejecuta es un personaje público. Digamos, un presidente. Al recogerse la camisa hasta los codos cada vez que aparecía ante cámaras, nuestro actual gobernante no solo estaba enviando un mensaje de compromiso con el trabajo. También sugería que todo lo que hiciera mientras ostentase el poder estaría tan a la vista como sus antebrazos, sus manos y sus anillos. Lo que hemos conocido hace unos días acerca de su excursión nocturna del 26 de diciembre, sin embargo, no se condice con ese afán.