De la huerta al paro por culpa del apio: un tribunal avala el despido de un jornalero de un pueblo de Murcia

Una empresa agrícola decidió despedir a uno de sus jornaleros por motivos de baja producción. La companía le marcó unos mínimos tanto a él como al resto de la cuadrilla, pero no consiguió llegar hasta esa cifra y fue suspendido y, poco después, despedido. Su pecado: no coger suficientes apios.