A Constantina (Tina) Cortón la moda la cautivó desde que era niña. Recuerda que, para su madre, «vestirse era todo un ritual» y le fascinaba ver a su padre hacerse con precisión el nudo de la corbata. Y cuando llegaba Celsa, la modista que hacía y deshacía prendas, haciendo de lo viejo siempre algo nuevo la observaba atenta, absorta viendo cómo tras las puntadas surgía siempre una prenda diferente. Hoy, tras tres décadas en el sector, son sus creaciones las que desfilan bajo los focos de las pasarelas. Además, imparte clases y está inmersa en el estudio y diseño de tejidos biodegradables.