La justicia anula la "sentencia de muerte" para la ganadería en un pueblo de Salamanca

Los ganaderos de Puente del Congosto y la entidad menor de Bercimuelle respiran aliviados. El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL) ha anulado la modificación de las normas urbanísticas de este municipio salmantino. Una  decisión que, según los afectados, salva a la principal actividad económica de la zona. La normativa, ahora invalidada, hubiera supuesto una "sentencia de muerte para la ganadería", como explica Celia Martínez, una de las ganaderas de la zona. Las nuevas normas limitaban la carga ganadera de una forma tan estricta que hacían inviable cualquier nueva explotación. Por ejemplo, para un cebadero, el límite se fijaba en 9 UGMs (Unidades de Ganado Mayor), lo que equivale a "unos 18 animales menores de un año", una cantidad con la que, según Martínez, "nadie se puede meter a crear un cebadero". Además, se ampliaban las distancias mínimas al casco urbano para construir una explotación, pasando de los 500 metros que marca la ley estatal a 1.500 metros. En la práctica, esto dejaba el 61% del terreno rústico del municipio como un área donde "era imposible crear ningún tipo de explotación ganadera", afectando no solo a los ganaderos sino a cualquier propietario al depreciar el valor de sus terrenos. La sentencia del TSJCyL ha sido un balón de oxígeno, pero la batalla legal todavía no ha terminado por completo. Existe un plazo para que el Ayuntamiento de Puente del Congosto, la entidad de Bercimuelle o la Consejería de Medio Ambiente —demandados en el proceso— recurran el fallo. Los ganaderos cruzan los dedos para que esto no ocurra mientras afrontan los costes del proceso judicial. Aunque ganaron el juicio, las costas no se han impuesto a ninguna de las partes. "Hemos tenido que defender lo nuestro y encima aportar nuestro dinero", lamenta Martínez, quien explica que, con sus impuestos, también han sufragado la defensa de la parte contraria. Por ello, tienen la intención de reunirse con el Ayuntamiento para llegar a un consenso sobre los gastos que han asumido. El conflicto con las normas urbanísticas ponía en jaque el futuro de un pueblo eminentemente ganadero. Según datos de los propios afectados, más del 50% de la población activa de Puente del Congosto trabaja en el sector primario. Se trata, además, de gente joven que contribuye a fijar población en el entorno rural, por lo que los ganaderos pedían medidas para "fomentarlo y no todo lo contrario".