Agua del grifo o embotellada: la guía definitiva de un experto para elegir sin caer en engaños

La elección entre agua del grifo y agua embotellada es un dilema diario para muchos consumidores. Mientras algunos defienden la conveniencia y percibida calidad de la botella, otros optan por la sostenibilidad y economía del agua corriente. Para clarificar este debate, el ingeniero y químico Daniel Herrero, creador de ‘El podcast del Agua’, ha explicado las diferencias fundamentales, los controles de seguridad a los que se somete cada una y las claves para tomar una decisión informada y responsable. Lo primero que un consumidor debe saber es que el término ‘agua embotellada’ engloba tres productos muy distintos. El agua mineral natural, la más reconocida, proviene de acuíferos protegidos y se embotella directamente en su origen, manteniendo una composición mineral constante que la define. Así lo ha señalado Herrero, quien destaca esta característica como su principal valor diferencial en el mercado. Por otro lado, se encuentra el agua de manantial, que, aunque también es subterránea y se envasa en origen, no garantiza una composición mineral estable, pudiendo esta variar ligeramente. Finalmente, el agua preparada es, en esencia, agua potable que ha sido sometida a tratamientos específicos como la desmineralización o la ósmosis antes de ser envasada. La regla de oro del experto es clara: "no quedarse ni con marca ni con diseño de botella ni con nada, sino mirar la etiqueta y ahí es donde está la pista para saber qué está comprando". En cuanto a la seguridad, el experto es contundente: ambas opciones son seguras para el consumo en España siempre que se cumplan las normativas vigentes. La gran diferencia reside en los protocolos de control y la transparencia de la información. La calidad del agua del grifo se vigila de manera exhaustiva "desde el origen hasta la casa del usuario", incluyendo la captación, los tratamientos y toda la red de distribución. Toda esta información es de carácter público y accesible para cualquier ciudadano. En cambio, el agua embotellada se gestiona como un producto alimentario, donde la empresa fabricante garantiza su calidad por lotes en la propia fábrica y está obligada a etiquetar correctamente el tipo de agua. Sin embargo, Herrero introduce un matiz crucial: el impacto medioambiental. "El 'pero' está en el impacto al medio ambiente, el plástico que la contiene, el transporte y la distribución", ha explicado el ingeniero químico. A pesar de los discursos sobre el reciclaje, la huella de carbono asociada a la producción y movimiento de miles de botellas de plástico representa una carga ambiental significativa, un factor que no está presente en el consumo de agua de la red pública. Para el día a día, la recomendación principal es la tranquilidad con el agua del grifo. Si en un municipio no existe ningún aviso sanitario, el agua sale clara, sin olores extraños y con su sabor habitual, "lo razonable es estar tranquilo con el grifo", afirma Herrero. Para quienes deseen una confirmación, existe el SINAG (Sistema de Información Nacional de Agua de Consumo), un portal oficial donde se publican todas las analíticas de la red de abastecimiento por municipio. Entonces, ¿cuándo tiene sentido recurrir al agua embotellada? El experto enumera situaciones concretas: ante un aviso oficial de no consumo, durante un viaje a un lugar cuyo control de suministro se desconoce, en casos de cortes o averías en la red o si se consume agua de una fuente privada como un pozo sin controles públicos. Su recomendación final, que resume su postura, es tajante: "agua del grifo siempre que se pueda". Un último consejo práctico que ofrece el especialista es para situaciones domésticas puntuales. Si se nota un cambio en el agua tras obras en casa o en el edificio, generalmente "basta con dejar correr un poquito el grifo". Si el problema persiste, es fundamental avisar al suministrador para que investigue la causa y garantice la calidad del suministro.