Begoña, funcionaria, 40 años, vivía hace tres años en Madrid, pero la capital se le hizo bola. "La familia de mi madre era de Valladolid, así que me fui para allí y estoy muy contenta. Se vive muy bien y me pude comprar una casa, algo imposible aquí", relata Begoña en el hall de acceso a la estación de Clara Campoamor-Chamartín (Madrid), donde todos los días llega en tren desde Valladolid. Apenas una hora de trayecto.