Hablan en COPE Andalucía los padres del niño torturado por un amigo de doce años en Los Barrios: "Estamos destrozados"

Se cumple una semana. Una semana desde que Michael se fuera a casa de su amigo. Era una tarde de sábado más. Hasta que llegó a casa de su amigo. Los dos niños estaban solos, y fue cuando su amigo, según la versión de Michael, lo encerró, lo amordazó, lo obligó a desnudarse y quemó un cuchillo para pasárselo por todo el cuerpo.  Michael consiguió huir. Y hoy intenta recuperarse de las heridas físicas. Las psicológicas tardarán más en curar. Sus padres, Jonathan y su mujer, se encuentran completamente "destrozados", según ha relatado el propio padre en declaraciones a COPE Andalucía. La familia afronta un doble calvario: por un lado, las secuelas físicas y psicológicas del menor y, por otro, la impotencia ante una situación legal compleja, ya que el presunto agresor, de tan solo 12 años, es inimputable. Jonathan ha explicado que su hijo Michael está "como cansado", sin ser plenamente consciente de "la gravedad que tiene el asunto". Esta aparente desconexión del menor contrasta con el inmenso dolor de sus padres. "Nosotros destrozados, que no creemos lo que ha pasado, y haciéndonos los fuertes delante de él, y por detrás, deshaciéndonos de llorar", ha confesado Jonathan. Él y su mujer no entienden aún cómo ha podido pasar. La familia ha decidido seguir las pautas de los expertos. "Del tema no le hablamos, porque no queremos estar recordándoselo". La prioridad es que Michael se recupere rodeado de normalidad. Cuando hablamos con Jonathan, el pequeño está jugando con sus amigos y primos que han venido a visitarle. "Él me contó todo lo que me tenía que contar, declaró a la Guardia Civil, declaró con un grupo especial de menores de la guardia también, y nos aconsejaron eso, que no le estuviéramos recordando el tema ni preguntándole", nos cuenta su padre. El dolor de los padres de Michael aumenta cuando ven la reacción del presunto agresor.  Jonathan nos cuenta que "no ha habido un contacto directo y sincero por parte de los padres del otro menor". La madre del presunto agresor se limitó a enviar un mensaje a su mujer. "Que la perdone, que estaba en shock, que ella tenía que cuidar a su hijo", le escribió. Como padre, Jonathan no entiende la reacción de la madre del menor:  "en el mensaje, se notaba que estaba leyendo, como si siguiera el guion de un abogado". Tampoco ha sido mucho más coherente la respuesta del padre del presunto agresor. O al menos es lo que le parece a la familia de Michael. Se encuentra en Francia,  y su reacción ha sido aún más desconcertante para la familia. La tía de Michael logró contactar con él a través de la red social TikTok, y según Jonathan, se limitó a decir "que lo perdone, que son cosas de niños". Esta actitud ha indignado profundamente a los padres de la víctima. "Si tienes amistad con nosotros, lo más normal es que desde el minuto uno des la cara", ha lamentado Jonathan, quien considera que la madre, amiga de su mujer, debería haber acudido a ellos de inmediato. "Si mi hijo hace algo, desde el minuto uno lo cojo del brazo y yo mismo voy a la casa de los padres y me hago responsable". En cuanto a la investigación oficial, la familia se enfrenta a la dura realidad de la ley del menor en España. El presunto agresor tiene 12 años, es inimputable y "no se le puede imponer lo que es pena", ha explicado Jonathan. Esta situación genera una enorme sensación de impotencia en los padres. Las únicas medidas que se podrían aplicar, según les han informado, serían "medidas de cautela, una orden de alejamiento o que lo vea un médico de la cabeza". Ante la falta de consecuencias penales para el menor, la responsabilidad recae sobre sus progenitores. "Nos dicen que los padres sí tienen responsabilidad", ha afirmado Jonathan, convencido de que "las consecuencias tendrán que pagarlas". En este caso, la responsabilidad civil recaería principalmente sobre la madre, ya que es quien ostenta la tutela en España, dado que el padre reside en el extranjero y, según Jonathan, "lleva ya muchos años sin hablar con la familia". Mientras la vía legal sigue su curso, la principal preocupación de la familia es la recuperación de Michael. Las heridas físicas, aunque graves, "van evolucionando bien". Jonathan ha confirmado que ya "le han quitado las pompas de los pies" y que, aunque todavía tiene las marcas, la mejoría es visible. Sin embargo, la procesión va por dentro. "Las heridas son las psicológicas", ha admitido con preocupación. Esta es la batalla más difícil que tienen por delante. El impacto del trauma es la herida más profunda y la que más tiempo tardará en sanar. La familia ya ha dado los primeros pasos para abordar este frente. "Nos han dado cita para salud mental, y de ahí ya nos pondrán un psicólogo". Y precisamente es la recuperación emocional de su hijo lo que ahora preocupa a estos padres. Mientras, intentan recuperarse de esta pesadilla.